domingo, 19 de febrero de 2012

Calle arriba, calle abajo



El escaparatismo es hoy uno de los principales activos y atractivos en el mundo del retail.


Escaparate de Diesel en Paseo de Gracia.


Estamos en época de crisis, eso no nos lo quita nadie. Pero seguimos teniendo los mismos gustos, las mismas aficiones, los mismos referentes y los mismos hábitos. Con más cautela, pero al fin y al cabo lo mismo. La crisis no cambia a las personas. Lamentablemente tiende a cambiar los bolsillos de esas personas. La gente hoy en día sigue saliendo a la calle, sigue saliendo a pasear y sigue viendo como un plan más que atractivo el dar una vuelta por la ciudad, el centro del pueblo, el centro comercial o cualquier otra zona con los mismos denominadores comunes, el ocio y el comercio.
Estas navidades se han batido todos los récords de gente que salía a la calle a invadir las principales avenidas y plazas de su ciudad o pueblo para darse un baño de consumismo y luces navideñas a gogó.

En este panorama tan ambiguo juegan un papel fundamental los escaparates de todas y cada una de las cientos de tiendas que pasan por delante de nuestros ojos en esos momentos del día.

Los escaparates están resultando una vía de escape para unos y un nuevo camino en el camino profesional para otros.

Muchos piensan que en el mundo del escaparate vale todo y todo se reduce a poner lo más llamativo posible el espacio en cuestión y llenarlo de precios atractivos, prendas llamativas y maniquíes explosivos. Sin embargo poca gente se para a analizar todo lo que un escaparate lleva consigo. Desde el trabajo que los especialistas le dedican como artistas de un nuevo arte, que es lo que son, intentando hacer llegar a cualquier transeúnte las tendencias culturales más vanguardistas sin que este a penas sea capaz de reconocerlo. Hasta esa sensación que los transeúntes pueden sentir pasando por una zona comercial bien trabajada desde el punto de vista del escaparate; y aquí es donde inexorablemente tengo que volver al principio de este artículo. Y es que, a pesar de todo nos gusta salir a la calle, nos gusta ir de tiendas, nos gusta mirar los escaparates, nos gusta dejarnos sorprender por esos escaparates, esas naturalezas muertas de espíritu consumista que nos llaman y nos invitan a entrar por que resulta que nos han convencido de que dentro estará aquello que tanto necesitamos y hasta ahora no nos habíamos dado cuenta. En épocas de crisis los escaparates ayudan a comerciantes a ofrecer un valor añadido a sus negocios, y es que, en tiempos de crisis, ofrecer un valor añadido a tus clientes es lo mejor que se puede hacer para salir de esta. Y los clientes lo agradecerán. Y volverán. Siempre es un buen plan recorrer  el Paseo de Gracia calle arriba, calle abajo.




Escaparate miumiu Paseo de Gracia.

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